• Morena Showbitch

SEXO Y POLÍTICA

El gobernador Max no se lleva ninguna sorpresa cuando se encuentra al joven estudiante universitario Grayson llamando a la puerta de su mansión. Después de todo, los dos han mantenido un tórrido affaire de mayo a diciembre aprovechando que la esposa del gobernador empezó a viajar con más frecuencia.

De alguna manera, Grayson ha conseguido información confidencial sobre el Centro Correccional Rider, pero está más interesado en rodear con sus labios el grueso rabo de Max y no pierde un minuto en arrodillarse para hacerlo, babeando y engulléndolo por completo.

Antes de que puedan darse cuenta, Grayson ya está desnudo y solo con un suspensorio negro, subido sobre una carísima silla de cuero.

Max no puede ignorar lo que tiene delante de los ojos –un tierno y joven culito blanco- que azota hasta que las nalgas se le ponen coloradas. Los dedos y la lengua de Max se abren camino profundamente en el estrecho túnel del universitario, hecho a medida para acomodar a pelo la enorme y gruesa polla del gobernador en su interior.

El depilado ojete del niñato es extremadamente acogedor cuando Max le mete su pesada verga por detrás, pero acaba por llevárselo hasta su dormitorio, donde le empuja sobre la cama para seguir follándoselo.

Con cada envite de Max, Grayson siente su gigantesca polla entrando y saliendo de sus entrañas, hasta que le da la vuelta para ponerle tumbado de espaldas sobre la cama.

Cuando el joven le pide que le siga follando, el poderoso semental le embiste de nuevo, alcanzando su próstata y Grayson se corre, disparando un chorro de semen que sobrevuela su propia cabeza. Con la polla todavía dura, Max descarga su corrida dentro de la boca de Grayson, pero comparte su sabor cuando le besa apasionadamente. Ya relajados, disfrutando del placentero momento, Max le revela a Grayson que no es el único que le está pasando información sobre el correccional. ¿Quién puede ser?


Aunque en esta escena no se use preservativo, recomendamos usar siempre condón en las relaciones sexuales. El porno es ficción, la vida real tiene sus riesgos y no vale la pena correrlos por un momento de placer.


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