• Morena Showbitch

PECA CONMIGO, QUE YO TE ABSUELVO

Volvemos a la parroquia más pecaminosa de la ciudad, la del Padre Darenger, que una vez más espera al católico Jeremy dentro del confesionario para escuchar sus pecados. El fornido sacerdote anima al joven para que le confíe sus secretos más recónditos, aquellos que le atormentan por la noche y no le dejan dormir.



Jeremy se muestra indeciso al principio, pero acaba confesándole al Padre Darenger que ha estado masturbándose mucho últimamente y siempre está empalmado, hambriento de sexo.


El Padre Darenger, que ya se había sacado la polla del pantalón y se masturbaba con la confesión de Jeremy, alivia su sentimiento de culpabilidad y le anima a pecar un poco más, pero con él. Viendo que Jeremy todavía tiene dudas, deja que le agarre la polla para que calibre su dureza y su tamaño, haciendo que el joven ceda a la tentación y acabe rodeándola con sus labios.

Tras la mamada, el sacerdote le pide que se de la vuelta y con el culo pegado a la ventana del confesionario lame su estrecho ojete hasta dejarselo empapado de saliva.

Fuera del confesionario, confesor y confeso se quitan toda la ropa y el musculoso sacerdote empotra el culo de Jeremy contra el confesionario.

Lujurioso y queriendo saciar su apetito sexual, Jeremy se sienta sobre la verga erecta de Darenger, que se ha sentado en la silla para que pueda cabalgar encima suyo.

Con los pies apoyados sobre los fuertes muslos del sacerdote, Jeremy sigue cabalgando de espaldas a él, sintiendo cada centimetro de esa polla entrando y saliendo de su culo.

Entre gemidos de placer, Darenger se corre dentro del culo de Jeremy, que incapaz de aguantar más deja que el semen brote con fuerza de su polla, un chorro tras otro, cubriendo sus abdominales y salpicando el suelo de la parroquia.

Todavía sobre su regazo Jeremy deja que la corrida del Padre Darenger salga por su palpitante ojete, chorreando sobre la polla que le acaba de follar.

“Y yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” termina el sacerdote, dejando que Jeremy vuelva satisfecho y libre de culpa a su católica casa.


Aunque en esta escena no se use preservativo, recomendamos usar siempre condón en las relaciones sexuales. El porno es ficción, la vida real tiene sus riesgos y no vale la pena correrlos por un momento de placer.



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