• Morena Showbitch

ENTRENADOR PERSONAL

Como tantos otros al iniciar el año, Apolo se ha propuesto ir al gimnasio y conseguir sus objetivos antes de que llegue el verano, así que ha concertado una cita con Alan, un entrenador personal que le ayudará en sus propósitos.

Cuando Alan recibe una llamada de otro cliente y abandona la sala para atenderla, Apolo husmea en la mochila del entrenador, donde encuentra su ropa interior sudada, que no puede evitar esnifar para excitarse con su fuerte aroma de macho.

Pillado in fraganti por Alan, no solo no se enfada, le asegura que si entrena duro a su lado podrá tener más calzoncillos usados como premio.

Los dos empiezan a quitarse la ropa el uno al otro y los firmes, húmedos y apasionados besos abren paso aunque sus musculosos cuerpos choquen entre sí. A los dos les gusta ver y sentir el tacto de sus duros músculos, pero son sus también duras vergas las que captan realmente su atención.

Apolo se arrodilla para mamar la polla de Alan, pero enseguida intercambian sus lugares para que el sexy y fogoso entrenador personal engulla su largo miembro, mamándolo desde el capullo hasta las pelotas.

Otro intercambio y Apolo hunde su cara entre los impresionantes glúteos de Alan, que han necesitado incontables horas y esfuerzo para estar así de trabajados. Apolo se entrega al sabor, al tacto y al aroma de ese culo musculoso que devora y tantea con su lengua.

Apolo se pone de pie para plantar su gruesa y larga polla dentro del musculoso chulazo que con el culo en pompa delante de sus ojos invita a follárselo a pelo.

Otro cambio y Alan le enseña la mejor manera de hacer sentadillas, bajando su culazo hasta que tiene dentro la palpitante verga de Apolo para empezar a cabalgar sobre ella, subiendo y bajando incansablemente, sintiendo el cosquilleo del vello púbico de Apolo en sus suaves pelotas.

El prieto esfínter de Alan rodeando su hinchada polla hace que Apolo se vuelva loco de deseo y muy cerca del orgasmo, así que le desmonta antes de que sea demasiado tarde y con Alan tirado en el suelo tiene mayor control para embestirle a su ritmo, alargando el placer para ambos.

Pero a pesar de todo, el clímax es inevitable y Apolo se dispone a darse y darle a Alan lo que se han ganado. Ese culo musculoso no es rival para Apolo, que se corre sin más demora, cubriendo el boqueante ojete de Alan de esperma caliente antes de meterle dentro su chorreante polla una vez más.

Eso hace que Alan también se corra, esparciendo una enorme corrida sobre sus grandes muslos. ¿Se puede considerar esto un anticipo del pago por los servicios de entrenador personal de Alan?

Aunque en esta escena no se use preservativo, recomendamos usar siempre condón en las relaciones sexuales. El porno es ficción, la vida real tiene sus riesgos y no vale la pena correrlos por un momento de placer.


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