• Morena Showbitch

CARDIO EN EL VESTUARIO

Actualizado: sep 8

Los chulazos Alex y Jack han entrenado duro en el gimnasio, y con el corazón bombeando a toda velocidad, completamente sudados y con los niveles de testosterona por las nubes, están más calientes que los bancos de la sauna.


Afortunadamente para ellos, están solos en el vestuario así que pueden dar rienda suelta a toda su lujuria sin que nadie les interrumpa.

No hay nada que excite más a Jack que el aroma que desprende un macho sudado como Alex, que sabiendolo le deja hundir la nariz en sus sobacos peludos para que esnife profundamente antes de que se arrodille para hacerlo con su entrepierna, donde su dura polla marca un enorme bulto en sus shorts.

Embriagado por ese aroma, Jack libera el rabo sin circuncidar de Alex para rodearlo con sus labios y mamarselo desde la punta hasta las pelotas.

La mamada de Jack deja a punto a Alex, que sin perder un minuto le coloca en el banco de madera para devorar su culo antes de empotrar a pelo su estrecho ojete.

Tumbándose de espaldas sobre el banco con las manos por detrás de la cabeza para que Jack pueda ver bien esos sobacos peludos y malolientes que le han puesto tan caliente en el vestuario, Alex deja que se siente sobre su erección para cabalgar encima, pellizcandole el pezón para aumentar su placer...

Incapaces de aguantar mucho más sin correrse y temiendo que en cualquier momento alguien llegue al vestuario y pueda interrumpir su gran momento final, Alex desmonta a Jack y se lo sigue follando tumbado de espaldas sobre el mismo banco, cada vez más rápido y más duro.

Masturbándose tumbado sobre el banco, mirando directamente a los ojos de Alex y sintiendo su polla de Alex dentro de él, Jack se corre sobre sus abdominales peludos y ve como su fornido macho se corre entre sus piernas, salpicando el banco antes de plantarle un beso en la boca. ¡Ahora si que necesitan una ducha!


Aunque en esta escena no se use preservativo, recomendamos usar siempre condón en las relaciones sexuales. El porno es ficción, la vida real tiene sus riesgos y no vale la pena correrlos por un momento de placer.









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