
Volvemos a las oficinas aunque sea domingo, porque ya sabemos que los ejecutivos nunca descansan… ni en cuestiones de trabajo, ni en cuestiones de sexo.
Advertencia: Contenido exclusivamente dirigido a mayores de 18 años.
En inglés hay una frase que define mejor esa actividad frenética… “in the boardroom and in the bedroom” o lo que sería lo mismo: en la sala de reuniones y en el dormitorio. Esto es lo que les ocurre a nuestros chulazos ejecutivos en este domingo, Jessie y Trey han madrugado para adelantar algunos puntos difíciles de cierta negociación que se llevará a cabo mañana, y han logrado su objetivo después de horas de intenso trabajo. Pero la excitación por el lucrativo negocio que tienen entre sus manos, les ha llevado a otro tipo de excitación. Jessie susurra en el oído de Trey “Quiero que me folles” y eso es exactamente lo que acaban haciendo en la oficina en este domingo, antes de reunirse con sus respectivas familias para comer.











Los dos se besan apasionadamente mientras sus cuerpos se restriegan con la respiración entrecortada, quitándose cada prenda de sus trajes lentamente. Jessie despeja su mesa para ponerse encima sin dejar de besarse, pero Trey está más interesado en bajarle los pantalones para agacharse y tragarse su miembro erecto. Para ello tira con fuerza de los calzoncillos blancos de Jessie, para sacarle el miembro y empezar a engullirlo profundamente, hasta el fondo de su garganta. Jessie gime y gruñe cada vez que se la traga. Su cuidado torso marca todos sus músculos, acentuados por la luz que hace relucir el vello sobre su pecho y su estómago. Los calientes ejecutivos intercambian posiciones y Jessie se arrodilla para tomar el miembro de Trey en su boca, mientras le mira fijamente desde abajo con unos ojos abiertos, llenos de deseo, sin dejar de lamerle para satisfacer a Trey.

La lujuria del uno por el otro se desborda y nunca había estado tan claro que cuando intercambian sendos besos negros, que no podían ser más húmedos y más profundos. Es solo el aperitivo del sexo que viene justo después, el momento en que los dos chulazos se revelan como las estrellas del porno que son realmente.

Trey echa a Jessie sobre el escritorio para montarle, pero Jessie se quita el resto de la ropa, se tumba boca arriba con su miembro tieso y duro, e invita a Trey a sentarse encima y cabalgarle. Jessie la clava hasta el fondo en Trey, embistiéndole desde abajo con gemidos de placer que les conducen a un intenso y explosivo clímax.


Cuando mañana cierren el negocio, seguro que lo celebran de nuevo...