No, no es que vaya a protagonizar una serie guionizada e interpretada por ella misma o se haya ligado a un chulazo stripper polaco, que ya quisiéramos nosotras, para sacar menos sus nuevas tetas y sustituirlas por fotos de los abdominales del maromo. Pero precisamente los pasos imitados por Amy Winehouse a los que nos referimos tienen que ver con eso, con sus tetonas recién estrenadas…
Y es que el pasado weekend, Amy tuvo que ingresar en un hospital por enésima vez, solo que en esta ocasión no era por intoxicación etílica, ni por haberse pasado de la raya... sino por los efectos secundarios de los medicamentos que le habían recetado para el resfriado, según la versión oficial.

Ahora nos enteramos gracias a Papá Winehouse, que tiene una boca más grande que los implantes mamarios de su hija, de que el verdadero motivo de su hospitalización fue una mala imitación por parte de Amy de la famosa anécdota de las tetas de la Obregón, pero en tierra, no en un avión.
Resulta que uno de sus nuevos implantes no puso soportar la presión de los sujetadores dos tallas menos que se pone Amy y se produjo una fuga…
Si, si, Mitch, que así se llama el progenitor, declaró eso. Vamos, que una de las tetas de Amy empezó a disparar alguna sustancia viscosa como si se tratase de un geiser tras producirse un reventón.
Hasta ahora, gracias a Anita, pensábamos que los implantes podían explotar debido a la presión en un vuelo, pero no que manaran como quien ordeña tetas de vaca. Confiamos en que algún especialista en cirugía mamaria nos ilustre al respecto, y también en que ese afán imitador de Amy se quede ahí. No podríamos soportar una versión de Amy y los Siete, donde la Winehouse sería una niñera colgada de día y una stripper, aún más colocada, de noche… Aunque al paso que va con su nueva adicción a la cirugía plástica sí que la vemos en una nueva versión británica de Amy la Fea, con cambio radical incluido.
La Morena de Showbitch